martes, 24 de marzo de 2015

Celebrando el día de la MUJER (8 de marzo)




               8 de marzo DÍA DE LA MUJER


         Nuestro primer Día Internacional de la Mujer tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en varios países de Europa, y en ese primer encuentro participaron más de un millón de mujeres ansiosas por hacer saber al mundo sus reivindicaciones: el derecho al voto, el derecho a la ocupación de cargos públicos, el derecho a la formación profesional y el derecho al trabajo y a la no discriminación por el mero hecho de ser mujer.

            La incorporación de la mujer al trabajo, aunque ayudada por los movimientos feministas que empezaron a surgir en el siglo XIX, llegó de una forma algo repentina, y por una causa de fuerza mayor: la Segunda Guerra Mundial. Y es que, mientras los hombres se dejaban la vida en los frentes, eran las mujeres quienes tenían que seguir con sus trabajos para que la sociedad siguiese siendo productiva. Así, un gran número mujeres, de los países aliados principalmente, dejó las tareas del hogar y se lanzó al mundo laboral.

            De ser consideradas niñas o incompetentes, poco a poco consiguieron el control legal sobre sus ingresos, sobre su estado civil, la mayoría de edad ante la ley, la entrada en la educación pública donde la hubiera (primaria y universitaria), el acceso a los mismos trabajos liberales que los hombres (profesoras, médicas, ingenieras) donde anteriormente su entrada había sido vetada, y un mayor control sobre su propia capacidad reproductora.

            Pero no caigamos en la trampa de hacer de la lucha de las mujeres una lucha separada, como si de otro tema se tratara. Las mujeres han estado en todas las luchas obreras del siglo XX. Juntos, hombres y mujeres trabajadores, han conseguido la semana de 40 horas, juntos la jubilación retribuida, juntos la salud pública, y juntos la indemnización por paro.

            La situación de la mujer ha evolucionado de manera vertiginosa desde que reivindicaron públicamente (en 1911)  lo que por naturaleza les correspondía, pero no debemos olvidar que un siglo después aún hay objetivos que no se han logrado, como la no discriminación de la mujer en el trabajo. Además hay ciertas preguntas que nos hacen ver que aún hay mucho por recorrer. ¿Por qué si una mujer es ama de casa tendemos a  decir que no trabaja? ¿Por qué cuándo un hombre hace tareas domésticas decimos que ayuda a la mujer, cuando verdaderamente no está ayudándola, sino haciendo parte de la tarea que a él le corresponde? Debemos no ser conformistas y recordar que esta es nuestra causa, y que ningún organismo oficial va a defenderla con más garra que las propias mujeres. Podemos hacerlo desde nuestras familias, amigos y trabajo, y recordando que lo tenemos mucho más fácil actualmente ya que otras han superado muchas dificultades a lo largo de la historia.

OLGA GONZÁLEZ ROMERO



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